En Coquimbo, el mayor desafío para un pavimento flexible no siempre está en el tráfico proyectado sino en la agresividad química del suelo y la presencia de sales. Lo hemos visto en proyectos cercanos al borde costero y en la terraza fluviomarina donde se asienta gran parte de la ciudad. La subrasante salina ataca las capas granulares si no se especifica un tratamiento adecuado. Por eso nuestro enfoque parte por caracterizar la agresividad del suelo antes de definir espesores. Complementamos esa etapa con ensayos como la granulometría para verificar la curva del material de base y el CBR vial para conocer la capacidad de soporte real de la subrasante local. Así el diseño estructural de la carpeta asfáltica no se basa en tablas genéricas sino en la respuesta mecánica del terreno que efectivamente tenemos bajo el pavimento en Coquimbo.
La agresividad química del suelo salino de Coquimbo puede reducir la vida útil del pavimento flexible a la mitad si no se trata la subrasante.
